Comprender al hombre como persona integral, implica concebir un ambiente de coparticipación como condición esencial para desarrollar habilidades que le permitan interactuar en diferentes contextos, teniendo como común denominador el respeto, base para incentivar la tolerancia y la autonomía, haciendo del estudiante protagonista central de su proceso formativo y educativo, para promoverlo como ciudadano participativo y activo.