Hoy en día, inmersos en la llamada sociedad del
conocimiento, es muy claro que cualquier teoría pedagógica debe estar
dirigida más que a la adquisición de información, a su uso
intencional y adaptativo de acuerdo con las exigencias del medio y a
la voluntad de los individuos, de tal forma que puedan ejercer su
libertad de una forma socialmente constructiva y responsable.
El propósito esencial de brindar un óptimo
servicio educativo, es poder ofrecer a nuestros estudiantes
herramientas que le permitan alcanzar una excelente calidad de vida,
entendida ésta como la relación directa entre el desarrollo de las
habilidades valorativas e intelectuales que le permitan desarrollarse
en un ambiente de respeto y tolerancia, esenciales para la
convivencia, y la posibilidad del uso y dominio de la información,
abriendo oportunidades para la satisfacción de sus necesidades y
realización personal.
Nuestro sistema de evaluación tiene como fin
fundamental desarrollar capacidades en la manipulación de
información, para lo cual se requiere del desarrollo de funciones
mentales y la consolidación y construcción de instrumentos de
conocimiento a través de estructuras lógicas de pensamiento. Por esta
razón se concibe la evaluación como un escenario en donde se ponen en
práctica las habilidades de pensamiento, a través de situaciones
reales, otorgando significación a su aprendizaje.